martes, 15 de mayo de 2012

Regla # 6 - Aprenda el arte del "farniente"

Mis queridos oficinistas, el sutil arte del farniente (hacerse güey, en buen castellano) es algo que deben aprender sin falta y sin demora. Es necesarísimo no sólo para la salud mental, sino para evitar que sus colegas y superiores se den cuenta de que no está haciendo NADA.

El farniente no es fácil, queridos. Si  no se hace bien puede tener resultados desastrosos, pero si logran dominar este arte, su vida en la oficina será mucho más disfrutable. 

Si usted tiene subordinados, esto del farniente le resultará mucho más fácil, pues podrá colgarse de la productividad de su equipo para que sus superiores no noten que usted no se ha esmerado tanto como los altos mandos desearían. La dificultad en este caso reside en engañar a sus subordinados para que no se quejen de usted o se rebelen y rechacen su autoridad.

Lo que yo le recomiendo es delegar el mayor número de tareas posible y después dedicarse a "labores de organización y logística" (o sea, ir por la oficina preguntando algunos datos que necesita e intercalarlo con mera socialización). De esta forma, su equipo entregará evidencia de trabajo y usted podrá fingir que la logística era muy complicada y usted resolvió todo de la mejor manera con sus talentos para la diplomacia.

lunes, 12 de marzo de 2012

Regla # 5 - No use el "casual friday" como pretexto para regodearse en su mal gusto

Queridos, el casual friday es como la homeopatía: las dosis pequeñas de casual son muy buenas y nos hacen muy felices, pero si se nos pasa la mano el casual se vuelve veneno.

Yo quisiera que todos nos vistiéramos como si fuera 1963. Todos luciríamos de lo más atractivos, pero probablemente seríamos en extremo infelices con tantas fajillas, medias, ligas, corbatas, sombreros y otras prendas represoras que se usaban antaño.

Y no es que tenga nada en contra de los jeans, los tennis y las playeras. Preo existen algunos looks que en verdad no contribuyen a la creación de un ambiente laboral agradable.

Si usted es John Galliano o Karl Lagerfeld puede vestir como le dé la gana. Si no, los principales looks a evitar son los siguientes:

1- Galán de balneario - Sí, sabemos que el calor ha llegado a la Ciudad de México. Sí, también sabemos que muy pronto comenzará a llover torrencialmente y el calor dejará de existir y quiere aprovecharlo al máximo. Y también sabemos que decidió visitar el gimnasio como si no hubiera un mañana.  Pero eso no es razón suficiente para vestirse como la musculoca de Acapulcoy atormentarnos a todos con las playeras demasiado cortas que dejan ver sus carnes cada vez que levanta los brazos.

2. Reina del antro - Señorita oficinista, es muy probable que en cuanto el reloj marque las 18:00 hrs usted salga corriendo cual gacela a encontrarse con sus amigas antreras para vivir una noche de locura y desenfreno. Todo esto está muy bien, pero le daré un consejo: deje el mini vestido de lycra tipo Bibi Gaytán en los 90 en su bolsa de mano y póngaselo al terminar su jornada laboral. También puede aprovechar ese momento para ponerse la sombra con glitter y los tacones de stripper. Verá que el no pasar de las 9 AM a las 6 PM con este outfit antrero le hará más ameno el día y además no será objeto del vituperio público.

3. Extremely casual friday - Hace eones, cuando yo iba al kinder Montessori, cantabamos una canción en la que nos enseñaban que había comportamientos apropiados para cada lugar. Yo aprendí esto a la perfección y me entristece ver que en las escuelas tradicionales nunca se ocuparon de otorgarles esta perla de sabiduría. Haciendo gala de gran generosidad, yo les transmitiré este indispensable conocimiento:
Los pants que usa para dormir, los shorts para regar el jardín, el leotardo con el que practica yoga, los Crocs que compró hace 10 años y la faldita que usaba en 6° de primaria no tienen cabida en la oficina. Úselos para dormir, regar el jardín y practicar yoga, pues para eso fueron creados. Practique el desapego y tire los Crocs a la basura y, por favor, queme la faldita. El vintage deja de ser chic cuando las prendas no son de su talla.

4. Shorts - Habrá mucha gente que no esté de acuerdo en este punto, pero a mi parecer los shorts son un complot del demonio para hacer que la gente luzca mal. Les funcionan a muy contadas personas, y todas ellas tienen menos de 25 años. Si además resulta que, por alguna razón que no alcanzaré a comprender jamás, su blusa es más larga que sus shorts sólo puedo recomendarle una cosa: tome el próximo avión a la playa más cercana, porque es el único lugar donde su ensamble va a funcionar.








viernes, 2 de marzo de 2012

Regla # 4 - No ponga su silla en el medio del pasillo cual obstáculo de carrera olímpica

Por favor. sea cortés y recuerde que habemos otros muchos seres humanos habitando esta oficina. Si leyó la regla # 2, o es una persona medianamente educada,  está conciente de la falta de espacio y consecuente invasión kinesférica en la oficina.

Si no ha leído la regla antes citada, permítame explicar mi punto.
Las oficinas no son lugares tan espaciosos como se podría desear. Algunas son francamente demasiado pequeñas para la cantidad de gente que albergan. Otras no son tan pequeñas, pero la falta de encanto de los colegas nos hacen sentir que estamos en un closet de escobas de 2 x 2 m.

Bien, si usted desea ser un encantador oficinista, por piedad no ponga su silla en el pasillo cual obstáculo de carrera olímpica.  Sí, necesitamos ejercitarnos como dice el comercial de la radio, pero tenga en cuenta que el salto de silla ergonómica no es un deporte reconocido por el Comité Olímpico Internacional ni una práctica segura. Piensen en las personas corteses que precisan beber una taza de té por las mañanas y se ven obligados a transportar un receptáculo de agua hirviente  entre el laberinto de sillas que ha creado con su falta de consideración.

Usted puede argumentar que necesita consultar a sus colegas y  eso le lleva a crear pequeños racimos de sillas en el pasillo. No, querido. Si requiere un coloquio con sus pares, superiores o subordinados, vaya a una sala de juntas. Y si va a consultar a un sólo colega, ¡permanezca de pie! Así evitará ocupar 40 metros cuadrados de la oficina y también estará tomando medidas para prevenir las várices al no permanecer ocho horas sentado.

Si decide tener el pésimo gusto de formar  grupúsculos de sillas que impiden el paso, al menos tenga el buen gusto de devolverlas a su lugar al terminar de socializar. No nos obligue a afirmar que su madre no se esmeró en su educación.  

miércoles, 29 de febrero de 2012

Problema de etiqueta # 1- El saludo múltiple

Esto no es una regla porque no sé si alguien haya logrado resolverlo con elegancia. Yo, a pesar de mi infinita cortesía, debo confesarme vencida por este detalle: ¿Cuál es el protocolo de saludo correcto con una persona a la que se ve varias veces en el día?

Permítanme ilustrar la situación.
La Srita. de la Corcuera llega puntualmente cada mañana a su recinto laboral y, con suma cortesía, les desea un buen día a los dos guardias de seguridad que se encuentran en el foyer (recepción, para los monolingües). Si se ve en la necesidad de salir del edificio en algún momento del día, se despide educadamente de los mismos guardias, y al reingresar los saluda de nuevo. Y sí, se gastan muchas palabras en este proceso, pero uno siempre debe ser muy educado.

Todo esto es muy intuitivo y no presenta grandes problemas protocolarios, pero hay dos situaciones cruciales en las que, al no saber qué expresión de saludo usar, sólo sonríe y hace un gesto con la cabeza.

Situación 1 - Encontrar al "poli" en las escaleras
Infiero que, en algún momento del día, los guardias tienen órdenes de hacer un recorrido por el edificio para asegurarse que nadie está vandalizando las paredes o cometiendo actos lascivos en los pasillos. También puede ser que necesiten usar el WC. Cualquiera que sea el motivo,  eventualmente se les puede ver subiendo y bajando por la escalera. Ahora, la Srita. de la Corcuera ya saludó al hombre al llegar. De repente sale del tocador de damas y se encuentra con él. ¿Debe decir "buenos días" ("buenas tardes" si es después de las 12, no se olviden) de nuevo? ¿Debe decir otra cosa? ¿No creen que "hola" es bastante inapropiado para saludar al guardia de seguridad del edificio donde fingen que trabajan?
Al no haber encontrado una solución ideal, la Srita. de la Corcuera se limita a inclinar su cabecita y sonreir.

Situación 2 - Las visitas al sótano
Primero aclaremos un punto, la Srita. de la Corcuera visita el sótano porque ahí se encuentra la máquina expendedora de golosinas. Por favor absténganse de imaginar tonterías.
Cuando se visita el sótano, y si se utilizan las escaleras para hacerse la ilusión de que se quema un número significativo de calorías, se debe pasar frente al escritorio de los guardias. Lo mismo que con la situación uno, la Srita. Corcuera lo resuelve con una inclinación de cabeza y una bella sonrisa, pero ¿es ésta la mejor forma? Además, el guardia siempre murmura algún tipo de saludo, y no está bien que el guardia pretenda ser más cortés que la Srita. de la Corcuera.

Queridos oficinistas, a quien haya resuelto este problema protocolario y me obsequie con la mejor solución le invitaré a escribir un post al respecto y será acreedor a mi profunda admiración.


martes, 28 de febrero de 2012

Regla # 3 - No masque chicle todo el día como si hubiera sido criado por camellos u otro rumiante

El chicle es un objeto muy polémico. En ocasiones, cuando uno necesita un método de escape para su ansiedad diferente de la muy efectiva pero socialmente reprobable  agresión verbal a los compañeros, es muy útil  mascar un Max Air con furia. 

También resulta útil cuando uno se sabe incapaz resistir el canto de sirenas que surge de la taquería más cercana a su recinto laboral. Después de degustar "5 de pastor con todo" lo mejor para su autoestima y confianza es mascar un chicle para ahorrarse la preocupación por el aroma a cebolla y cilantro que puede emanar de su cavidad bucal.

Aunque no sea uno de mis placeres predilectos, el chicle no me parece algo tan descortés. Otros manuales de buenas costumbres lo condenan como un vicio sólo digno de meretrices y tortilleras, pero yo tiendo a ser un poco más tolerante con él.

El problema surge cuando usted se empeña en abusar de la goma de mascar y consumirla incesantemente durante las 8 horas de jornada laboral. El chicle a las 9 AM  no tiene razón de ser, querido oficinista. Suponemos que cepilló sus dientes antes de llegar. Esperamos que haya cepillado sus dientes antes de llegar. Dígame entonces, ¿por qué siente la necesidad de mascar chicle a esas horas? ¿Acaso se prepara para dar un beso apasionado?¿Quiere usted ejercitar sus músculos faciales?

Otro problema es la forma en que masca la goma. Si usted cree que una masticación correcta consiste en mover los maxilares de un lado a otro o trazar una especie de círculo imaginario con la mándibula le recomiendo ampliamente visitar a un odontólogo de su confianza, y le informo que esto no es cortés.

Usted no es una vaca, cabra, oveja, caballo, dromedario o camello. El masticar por horas y horas no traerá beneficio alguno a su organismo y reducirá significativamente su elegancia.

Si usted fue criado por una manada de camellos es posible que nadie le haya enseñado hábitos masticatorios correctos. Simplemente intente no rumiar mientras se encuentre en compañía de otros humanos.

lunes, 27 de febrero de 2012

Regla # 2 - No bloquee los pasillos por saludar a toda la oficina como si fuera reina de la primavera

Existen personas que sienten la necesidad de saludar a todos los empleados de la compañía. Sus madres se esmeraron tanto en su educación que son incapaces de simplemente dar un "buenos días" general e ir a sentarse. No, en sus mentes creen que deben recorrer el local repartiendo su cornucopia de besos y apretones de manos.

Normalmente, querido oficinista, yo estaría en pro de la cortesía extrema y aplaudiría los loables esfuerzos educativos de sus madres pero existe un gran problema con esta práctica: estorban muchísimo el paso de las personas a las que no están saludando.

La era de las oficinas enormes tipo Mad Men donde todos tenían 50 metros cuadrados de espacio vital se acabó en los ochentas. En este nuevo milenio nuestras kinesferas están siempre invadidas por los oficinistas vecinos, y usted no ayuda a mejorar la situación mientras danza entre las sillas ergonómicas dando muestras de afecto. 

Si, además, su ruta de besos pasa por la principal vía de acceso al garrafón de agua y a la cafetera no sólo incomodará a sus camaradas sino que se convertirá en un riesgo para quienes transitan con una taza humeante o un vaso de agua helada en sus manos.

Por último, si decide perder toda compostura e ir por la vida saludando a todos como le enseñó su abuelita, al menos evite hacerlo sobre su silla. Las sillas no son un medio de locomoción seguro para nadie.

Decir "Buenos días" al llegar a su sitio de trabajo es cortesía suficiente a menos que sea usted candidato a un puesto político o Juan Pablo II. 

domingo, 26 de febrero de 2012

Regla # 1 - Es de pésimo gusto no compartir su pastel de cumpleaños.

Querido oficinista, esta regla es una de las más importantes del manual, y posiblemente la más importante regla de etiqueta que aprenderá en su vida.
  
Puede ser que el pastel sea lo único que da sentido a la vida del oficinista moderno. Sabemos que es una bomba de azúcar y grasas vegetales parcialmente hidrogenadas con el potencial de provocar un coma diabético, además de no estar incluido en la lista de alimentos nutritivos de la SEP, pero su efectividad para hacernos olvidar que pasamos media vida encerrados mirando al monitor es tan alta que ignoramos gozosamente estos detalles insanos.

Aún cuando algunos de sus colegas no sean de su agrado, o incluso tengan su absoluta desaprobación, debe recordar que un trozo de pastel y un vaso de agua no se le niegan a nadie. Por ello, debo urgirle a que comparta su pastel con TODOS. Incluso con los diseñadores que lo critican y tratan de humillarlo con sus Mac y esas tabletas para trazar que parecen tan divertidas.

Muchos de los que se acerquen a departir no sabrán ni su nombre ni el motivo de la celebración, y simplemente se acercarán para obtener un poco de dicha azucarada a costa suya. No importa. Cuando se trata de pastel, incluso los buitres merecen una rebanada. 

Y  hablando de etiqueta pastelera, debo recordarle que tan exquisito alimento debe acompañarse con una bebida igualmente deleitosa. La mejor opción será siempre una taza de té. Si sus papilas gustativas son demasiado burdas para esta bebida, el café, la mimosa o el chocolate son todas alternativas aceptables. El refresco es una opción viable solamente si está pensando en la diabetes como forma de vida.

La única bebida no aceptable es la leche, y menos aún si es leche saborizada. Francamente, si tiene más de siete años y continúa con esta práctica, le recomiendo que crezca de una vez.