martes, 15 de mayo de 2012

Regla # 6 - Aprenda el arte del "farniente"

Mis queridos oficinistas, el sutil arte del farniente (hacerse güey, en buen castellano) es algo que deben aprender sin falta y sin demora. Es necesarísimo no sólo para la salud mental, sino para evitar que sus colegas y superiores se den cuenta de que no está haciendo NADA.

El farniente no es fácil, queridos. Si  no se hace bien puede tener resultados desastrosos, pero si logran dominar este arte, su vida en la oficina será mucho más disfrutable. 

Si usted tiene subordinados, esto del farniente le resultará mucho más fácil, pues podrá colgarse de la productividad de su equipo para que sus superiores no noten que usted no se ha esmerado tanto como los altos mandos desearían. La dificultad en este caso reside en engañar a sus subordinados para que no se quejen de usted o se rebelen y rechacen su autoridad.

Lo que yo le recomiendo es delegar el mayor número de tareas posible y después dedicarse a "labores de organización y logística" (o sea, ir por la oficina preguntando algunos datos que necesita e intercalarlo con mera socialización). De esta forma, su equipo entregará evidencia de trabajo y usted podrá fingir que la logística era muy complicada y usted resolvió todo de la mejor manera con sus talentos para la diplomacia.

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