El chicle es un objeto muy polémico. En ocasiones, cuando uno necesita un método de escape para su ansiedad diferente de la muy efectiva pero socialmente reprobable agresión verbal a los compañeros, es muy útil mascar un Max Air con furia.
También resulta útil cuando uno se sabe incapaz resistir el canto de sirenas que surge de la taquería más cercana a su recinto laboral. Después de degustar "5 de pastor con todo" lo mejor para su autoestima y confianza es mascar un chicle para ahorrarse la preocupación por el aroma a cebolla y cilantro que puede emanar de su cavidad bucal.
Aunque no sea uno de mis placeres predilectos, el chicle no me parece algo tan descortés. Otros manuales de buenas costumbres lo condenan como un vicio sólo digno de meretrices y tortilleras, pero yo tiendo a ser un poco más tolerante con él.
El problema surge cuando usted se empeña en abusar de la goma de mascar y consumirla incesantemente durante las 8 horas de jornada laboral. El chicle a las 9 AM no tiene razón de ser, querido oficinista. Suponemos que cepilló sus dientes antes de llegar. Esperamos que haya cepillado sus dientes antes de llegar. Dígame entonces, ¿por qué siente la necesidad de mascar chicle a esas horas? ¿Acaso se prepara para dar un beso apasionado?¿Quiere usted ejercitar sus músculos faciales?
Otro problema es la forma en que masca la goma. Si usted cree que una masticación correcta consiste en mover los maxilares de un lado a otro o trazar una especie de círculo imaginario con la mándibula le recomiendo ampliamente visitar a un odontólogo de su confianza, y le informo que esto no es cortés.
Usted no es una vaca, cabra, oveja, caballo, dromedario o camello. El masticar por horas y horas no traerá beneficio alguno a su organismo y reducirá significativamente su elegancia.
Si usted fue criado por una manada de camellos es posible que nadie le haya enseñado hábitos masticatorios correctos. Simplemente intente no rumiar mientras se encuentre en compañía de otros humanos.
El manual para convertirse en el oficinista que siempre soñó.
Mostrando entradas con la etiqueta oficinista. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta oficinista. Mostrar todas las entradas
martes, 28 de febrero de 2012
sábado, 25 de febrero de 2012
Prefacio
Este manual le ayudará a transitar por la corporación con gracia, elegancia, porte y distinción. Sus compañeros oficinistas encontrarán que el trato con usted es delicioso y le obsequiarán con numerosos cumplidos y, más importante aún, rebanadas de pastel de cumpleaños.
Pero al seguir esta serie de reglas de urbanidad y buenas costumbres no sólo obtendrá golosinas. Con estos sabios consejos agradará tanto a sus colegas que nunca volverá a ser víctima de daños a su persona, hurto de lápices, cambio alevoso de sillas ergonómicas, desaparición de cinta adhesiva o intentos de homicidio ocasionales.
Espero que este texto sea de gran utilidad para su vida oficinil y que disfrute enormemente su lectura, que por cierto se recomienda hacer durante sus horas de trabajo.
C. de la Corcuera, Coach Social
Pero al seguir esta serie de reglas de urbanidad y buenas costumbres no sólo obtendrá golosinas. Con estos sabios consejos agradará tanto a sus colegas que nunca volverá a ser víctima de daños a su persona, hurto de lápices, cambio alevoso de sillas ergonómicas, desaparición de cinta adhesiva o intentos de homicidio ocasionales.
Espero que este texto sea de gran utilidad para su vida oficinil y que disfrute enormemente su lectura, que por cierto se recomienda hacer durante sus horas de trabajo.
C. de la Corcuera, Coach Social
Suscribirse a:
Entradas (Atom)